Intentemos el amor preferente

Miércoles 31° Ordinario. Lucas 14, 25-33

~ En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo: “Si alguno viene donde mí y no me prefiere a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Sigue leyendo

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Nuestro lugar en el banquete

Martes 31° Ordinario. Lucas 14, 15-24

~ Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: “¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!”. Él le respondió: “Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Venid, que ya está todo preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses’. Sigue leyendo

La mesa que compartimos

Lunes 31° Ordinario. Lucas 14, 12-14

~ En aquel tiempo, decía Jesús a uno de los principales fariseos que le había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos”. ~ Sigue leyendo

Libres para hacer el bien

Viernes 30° Ordinario. Lucas 14, 1-6

~ Un sábado entró Jesús en casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, y ellos lo estaban observando. Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los maestros de la ley y a los fariseos: “¿Es lícito curar en sábado, o no?”. Pero ellos se quedaron callados. Entonces lo tomó, lo curó, y lo despidió. Y a ellos les dijo: “¿A quién de ustedes se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?”. Y no pudieron replicar a esto. ~ Sigue leyendo

Danos la gracia de ocupar un lugar

Lunes 26° Ordinario. Lucas 9, 46-50

~ En aquel tiempo se suscitó una discusión entre ellos sobre quién, de entre todos, sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre ustedes, ése es mayor”. Tomando Juan la palabra, dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros”. Pero Jesús le dijo: “No se lo impidan, pues el que no está contra ustedes, está a su favor”. ~ Sigue leyendo

Es simple: ¡invirtamos los valores!

Miércoles 23° Ordinario. Lucas 6, 20-26

~ En aquel tiempo Jesús, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: “Bienaventurados los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tienen hambre ahora, porque serán saciados. Bienaventurados los que lloran ahora, porque reirán. Bienaventurados serán cuando los hombres los odien, cuando los expulsen, los injurien y proscriban su nombre como malo, por causa del Hijo del hombre.

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Por la sola razón de dar vida al pueblo

Lunes 23° Ordinario. Lucas 6, 6-11

~ Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarlo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: “Levántate y ponte ahí en medio”. Él, levantándose, se puso allí. Entonces Jesús les dijo: “Yo les pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla”. Y mirando a todos ellos, le dijo: “Extiende tu mano”. Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús. ~

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¡Que trascienda yo la vida!

Jueves 22° Ordinario. Lucas 5, 1-11

~ En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a la orilla del lago Genesaret; y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Boga mar adentro, y echen su redes para pescar”. Simón le respondió: “Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes”. Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Sigue leyendo