Una breve semblanza

Dante Gabriel Jiménez Muñoz Ledo

Nací el 2 de abril de 1962, en Apaseo el Grande, Guanajuato. Soy el séptimo de nueve hijos. Pasé mi infancia, hasta los 12 años, en este pequeño pueblo, en el que todos éramos familiares o amigos. Una sociedad tradicional que todavía era educadora. Respiré el ambiente de tensión de “la guerra fría” en las charlas de los mayores. Y en casa, vimos a mi madre envasando conservas de frutas, verdura y embutidos para el abasto de alimento, en caso de que estallara el conflicto bélico.

Fueron años en los que la imaginación me llevó a pensar la vida, implicado en la historia. Y como mis hermanos tenían todo que decir, yo pasaba las horas escuchando, y las más de las veces, mientras los demás hablaban, construía historias de vidas paralelas en mi mente.

Estudié la secundaria en el Seminario de los Oblatos de San José, en la ciudad de México, porque desde entonces me sentí llamado a la vida religiosa. Volví al pueblo para continuar mis estudios y me convertí en un comerciante. Fueron años de quebrantamiento espiritual, en los que, al confrontarme con la vida, me asaltaba una y otra vez la idea de servir desde el ministerio sacerdotal. Por aquel tiempo me consideraba indigno; sin embargo, todo favoreció para que volviera sobre mi formación en el Seminario de Celaya.

Estudié Filosofía en el Seminario Conciliar de Querétaro, y Teología en la Universidad Pontificia de México. Fui ordenado diácono en diciembre de 1992, cuando todavía no había concluido el tercer año de Teología, y ordenado sacerdote el 24 de junio de 1993.

Durante los primeros tres años de ministerio sacerdotal serví como promotor vocacional. Y al mismo tiempo, como maestro de Filosofía y Teología en el Seminario de Celaya, y encargado de la asistencia sacerdotal CCYAS (Círculo Cultural y de Asistencia Sacerdotal). En estos mismos años participé como miembro del Consejo Nacional de Seminarios y Vocaciones.

En septiembre de 1997 se erigió la nueva parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, cuyo primer párroco sería yo por nueve meses, al final de los cuales fui enviado a la ciudad de Roma, donde realicé la especialización en Teología en la Universidad Gregoriana, de 1998 a 2000.

Entre 2000 y 2005 serví como párroco en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la comunidad de Tenería del Santuario; y en simultáneo, como maestro de Teología en el Seminario. Regresé a Roma de 2005 a 2006 para conformar nuevos estudios. De 2008 a 2010 serví en la Dimensión de la Doctrina y la Fe de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

En los últimos nueve años de mi vida, de 2006 a 2015, he servido como párroco en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en la ciudad de Celaya. Han sido años de fascinación por la pastoral y, a la vez, por la escritura, la cual encontré como un regalo y una bendición. Puedo decir que me consuela cada mañana, antes de que salga el sol, alzarme y dejar libre mi mente para discurrir algunas veces, y otras tantas para estudiar y escribir de manera sistemática.

Actualmente, además del ministerio de párroco, dirijo Editorial La Retama. Hemos participado en la FIL (Feria Internacional del Libro, Guadalajara) por los últimos cuatro años. Y hemos presentado cinco libros de mi autoría, entre los cuales se encuentra una novela, “A Mitad de Camino”; cinco cuentos de pascua y cinco de navidad; un libro de reflexión sobre el Evangelio del domingo de los tres ciclos del año litúrgico, llamado “Jesús cada domingo”; una colección de once narrativas de cultura y espiritualidad, “Cuando Viajas”; y “La Biblia de Francisco”, un libro que compila el pensamiento del primer año de pontificado del Papa Francisco, con una propuesta sobre la forma en que el Papa lee las Sagradas Escrituras.

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